
Noa
La vida no siempre es fácil , quizás eso es lo interesante, tener que luchar para conseguir las metas; mirándolo así la vida es una continuidad de experiencias, buenas y malas, gratificantes , duras , algunas pasajeras, otras permanentes, lo que está claro es que cada uno vive las suyas propias y los que nos rodean pueden verse o no salpicados en ellas.
Esto Noa lo aprendió muy pronto, por suerte su carácter, su inquietud y sus ganas de hacer le han valido de mucho.
El sábado, como cada fin de semana desde que perdió su anterior trabajo, Noa llega a casa después de las clases de danza con el tiempo justo para arreglarse y encaminarse al trabajo.
Esa tarde se metió en la ducha con más ganas que nunca dejando que su cuerpo se erizase al contacto con el agua fría, le encantan estas duchas, es capaz de olvidarse de todo y sentirse ella misma , sentirse enteramente mujer por unos minutos, es el único momento de relax al día, todo lo demás fluye rápidamente; coge del armario lo primero que pilla , se enfunda los ojos en maquillaje, le roba a la nevera algún alimento y sale rápidamente, esta vez no ha podido evitar que la puerta diera un tremendo portazo.
Diez minutos de camino hasta el metro y una hora más de trayecto, se le pasa rápido cautivada por las páginas de un libro de su autor favorito.
Próxima parada CONCHA ESPINA , ahí le llega su turno , cierra su libro con recelo con ansias por volver a abrirlo para continuar el relato, esta vez se había quedado en una parte bastante interesante , María había descubierto que el Quid de la cuestión residía en once minutos..
Noa se quedo pensando en esto mientras caminaba por el metro hacia la salida, al fin y al cabo la sociedad esta perdida, no el 100% , pero quedan pocas personas que realmente sean como quieren ser , sin prejuicios y felices con lo que hacen , con como viven y con lo que son. El sonido del violinista hizo que su mente dejara de divagar por estos pensamientos que al fin y al cabo no le llevaban a ninguna parte, siguió fascinada y sonriente por la melodía que llegaba a sus oídos, se hubiera quedado ahí toda la noche escuchando ese maravilloso sonido, pero no se detuvo, ni siquiera al acercarse para dejar caer unas monedas en el sombrero de tela negro..
Al llegar a la Avenida, ahí estaba Sergio , plantado en la puerta, con su talante serio pero con algo especial , un par de miradas , dos besos como saludo y un “ a currar” con una brillante sonrisa en la comisura de los labios.
Una vez atraviesa la puerta roja , el mundo se transforma , luces , música , gente y un no parar hasta las siete de la mañana.
Y este sábado no pintaba diferente. Al entrar Noa saluda al jefe y directa a la barra a cortar los limones, había que preparar la barra, ella la limpiaba con un chorro de larios , la ginebra es lo mejor para limpiar la barra, queda como nueva. Coloca los ceniceros limpios, los servilleteros , los vasos con las pajitas, contar el cambio de la caja, limpiar la vitrina de botellas , los platillos del cambio, llenar las cubiteras de hielo y todo listo para empezar.
Las cámaras estaban cargadas de la noche anterior. Ya solo quedaba esperar a los primeros clientes. Y poco a poco se va llenando el local.
El local se puso a reventar , no paro de trabajar en toda la noche , a penas tuvo tiempo para ir un par de veces al servicio.
Por fin llegó la hora de cerrar, una vez salieron todos los clientes les tocaba recoger, sacar las botellas vacías , dejarlo todo limpio, apagar luces , coger la propina , pasar por la oficina a cobrar y despedirse hasta el fin de semana siguiente.
Al salir miró el móvil, tenía cinco llamadas perdidas de Javi, pensó que algo podía haber ocurrido y no dudo en llamar a pesar de ser las siete de la mañana, todo lo que oyó al otro lado del teléfono fueron gritos, por suerte no ocurría nada malo, solo era Javi, tan celoso como siempre preguntando con quien iba, que se había puesto, con cuantos clientes había ligado.. Noa ya se lo tomaba a broma, pero Javi cada vez alzaba mas la voz. Quedaron en verse en media hora en Príncipe Pío.
Al llegar a Príncipe Pío, Javi la esperaba en su moto al lado del quiosco de prensa en el que siempre quedaban.
Iba acongojada , pero segura de sí misma, había decidido no subirse a la moto inmediatamente, quería hablar las cosas con Javi, a pesar de las continuas insistencias de Javi ordenando que se subiera a la moto, Noa permanecía impasible con las manos en los bolsillos del abrigo, intentando resguardar su nariz en la bufanda , sintiendo el frío en los huesos.
Javi se dio cuenta de algo y bajo rápidamente de la moto para abrazar a Noa, puede que para ella ya fuera demasiado tarde..
Por la cabeza de Noa no dejaban de rondar estas palabras ( “ este no es el trabajo de mi vida , o si pero necesito el dinero, no puedo vivir del aire, Javi debería entenderlo.. no entiendo sus actitudes , sus gritos , sus celos, lo del jueves pasado ya es demasiado.. no puedo seguir tapándolo con maquillaje, y si lo vuelve a hacer?”)
Al final decidió romper el silencio que se sumía en el cálido abrazo y se decidió a decirle “ – Si nuestra relación se va a resumir en broncas cada fin de semana creo que nos quedaremos atascados…”
Noa no sollozaba, solo dejaba resbalar las lágrimas que se limpiaba rápidamente intentando que no se notara, se dejaba abrazar , pero su alma y pensamiento ya estaban muy lejos de allí, ya no sentía el abrazo, su mente viajaba en un tren que cogía velocidad a medida que pasaban los segundos evadiéndose de todo para no volver.
Un zarandeo la despertó de su sueño , fue cuando volvió a la realidad , allí estaba otra vez, en Príncipe Pío abrazada ahora sí por un completo extraño.
Decidió despedirse de Javi , se excusó con que estaba cansada. Javi insistió en llevarla a casa Noa se negó y volvió a meterse a la estación para coger el autobús que la llevaba hasta casa. No volvió la vista atrás , caminaba con decisión , más que nunca.
Una sonrisa en su rostro, no sabría explicar muy bien debida a qué, simplemente se sentía mejor que nunca , repleta y con confianza.
Aquel autobús podría o no convertirse en la liberación e independencia , estaba en sus manos la decisión.
NOA
Creación Literaria
Relato escrito por : Monika Plaza Sánchez



