
Y hoy puede que sea un día normal en el que nada ha transcurrido de manera diferente pero sin embargo me siento rara. Siento el mismo vacio que tenía cuando estaba en Madrid esperano a que apareciese esa persona que llenaba mi ser.
¿Por qué han tenido que educarnos en una sociedad en la que el amor prima por encima de todo? ¿Por qué hace falta tener o depender de alguien para sentirse completa?
Estoy harta y cansada de esta doble moral que me encadena y cierra cerrojos cada vez que intento cambiar o volar lejos hacia un lugar en el que lo más importante sea el valor que se le da a la propia persona sin contar con nadie más.
Es cierto que los amigos, familiares o conocidos que nos rodean nos hacen nuestra estancia más agradable y nos apoyan en los momentos que nos superan. Pero ¿no sería mejor que cada uno se levantase por su propio pie sin depender de nadie más que de sí mismo?
Es triste que existan personas que necesitan de una sonrisa para ser feliz, o de un abrazo para sentirse querido o de una aprobación por parte de algún superior para sentirse válido y que no busque en su sonrisa, en sus capacidades o competencias para estar seguro de que lo es sin necesidad de que otros se los digan o transmitan.
Ellos no se dan cuenta, no se han parado a pensar como serían sus vidas si uno confiase en su persona, la mayoría se acomodan y se introducen en una rutina de la que les cuesta mucho despegarse en el caso de que lleguen a hacerlo.
Lo más lamentable de todo esto, es que yo sabiendo y conociendo lo que ocurre, soy una victima más de estos sentimientos y aunque por los pasos que he dado me siento libre no puedo evitar necesitar dosis de cariño de vez en cuando.
Ya no se lo que es estar enamorada, ni siquiera se si lo estuve... puesto que es probable que respondiera a unas muestras de amor necesitadas para sentirme mejor pero no deseadas.
Ahora después del camino recorrido se que no puedo decaer ni afligirme ante la necesidad o la pena que otros me demuestren. Tengo que mantenerme en pie sabiendo muy bien quien soy y que quiero en mi vida. Apostar por las cosas que deseo aunque parezcan imposibles y sobretodo no parar de caminar nunca. Seguir avanzando y rodando como una naranja entera que no necesita de la otra mitad para sentirse completa. En este camino unos me seguiran, otros se quedarán atrás y algunos formarán parte de un periodo de mi vida tomando después un camino diferente.
En todo este trayecto prometo mantenerme siempre viva y repartir ilusiones y sonrisas. Contaré mi historia y algunos se verán reflejados y otros me mirarán extrañados sin entender nada, pero no me importará porque seré lo suficientemente fuerte para ser yo misma sin miedo al que dirán y sin sentirme condicionada por las reglas que rigen esta sociedad.
¿Por qué han tenido que educarnos en una sociedad en la que el amor prima por encima de todo? ¿Por qué hace falta tener o depender de alguien para sentirse completa?
Estoy harta y cansada de esta doble moral que me encadena y cierra cerrojos cada vez que intento cambiar o volar lejos hacia un lugar en el que lo más importante sea el valor que se le da a la propia persona sin contar con nadie más.
Es cierto que los amigos, familiares o conocidos que nos rodean nos hacen nuestra estancia más agradable y nos apoyan en los momentos que nos superan. Pero ¿no sería mejor que cada uno se levantase por su propio pie sin depender de nadie más que de sí mismo?
Es triste que existan personas que necesitan de una sonrisa para ser feliz, o de un abrazo para sentirse querido o de una aprobación por parte de algún superior para sentirse válido y que no busque en su sonrisa, en sus capacidades o competencias para estar seguro de que lo es sin necesidad de que otros se los digan o transmitan.
Ellos no se dan cuenta, no se han parado a pensar como serían sus vidas si uno confiase en su persona, la mayoría se acomodan y se introducen en una rutina de la que les cuesta mucho despegarse en el caso de que lleguen a hacerlo.
Lo más lamentable de todo esto, es que yo sabiendo y conociendo lo que ocurre, soy una victima más de estos sentimientos y aunque por los pasos que he dado me siento libre no puedo evitar necesitar dosis de cariño de vez en cuando.
Ya no se lo que es estar enamorada, ni siquiera se si lo estuve... puesto que es probable que respondiera a unas muestras de amor necesitadas para sentirme mejor pero no deseadas.
Ahora después del camino recorrido se que no puedo decaer ni afligirme ante la necesidad o la pena que otros me demuestren. Tengo que mantenerme en pie sabiendo muy bien quien soy y que quiero en mi vida. Apostar por las cosas que deseo aunque parezcan imposibles y sobretodo no parar de caminar nunca. Seguir avanzando y rodando como una naranja entera que no necesita de la otra mitad para sentirse completa. En este camino unos me seguiran, otros se quedarán atrás y algunos formarán parte de un periodo de mi vida tomando después un camino diferente.
En todo este trayecto prometo mantenerme siempre viva y repartir ilusiones y sonrisas. Contaré mi historia y algunos se verán reflejados y otros me mirarán extrañados sin entender nada, pero no me importará porque seré lo suficientemente fuerte para ser yo misma sin miedo al que dirán y sin sentirme condicionada por las reglas que rigen esta sociedad.